Copa Sudamericana 2014

Sistema de disputa

La Copa Sudamericana de ese año fue la decimotercera edición del torneo. Participaron 47 equipos entre los que se destacaron: River, Boca, Estudiantes, Gimnasia, Godoy Cruz, Rosario Central, San Pablo, Fluminense, Atlético Nacional,etc.

En su primera etapa el torneo se disputo en dos zonas (sur y norte) los equipos que resultaron ganadores accedieron al cuadro principal desde los octavos de final.

Partido inolvidable

Uno de los partidos inolvidables de ese torneo enfrentó a River y Boca. Primero empataron en La Bombonera 0-0 y luego, tal como se contó en nuestro relato precedente, el Millonario venció 1-0 en el estadio Monumental de Nuñez. Fue la primera victoria resonante del equipo dirigido por Marcelo Gallardo. De ese partido se recuerda el penal atajado por Marcelo Barovero y el gol de Leonardo Pisculichi.

Pasión RiverTV

Finalista Cafetero

Atlético Nacional, con una gran actuación en el certamen, eliminó a San Pablo en la semifinal y se enfrentó a River en la instancia decisiva. El equipo colombiano contaba con grandes jugadores como: Franco Armani, Edwin Cardona, Sebastián Pérez y Óscar Murillo.

River Campeón

Argentinos y colombianos se vieron las caras en la final. El primer encuentro se disputó en el estadio Atanasio Girardot de Medellín y conluyó 1-1 (goles de Orlando Berrio para el local y Leonardo Pisculichi para el visitante).

El segundo encuentro se disputó en el Monumental de Nuñez y finalizó 2-0 a favor del conjunto riverplatense. Los goles fueron convertidos por Gabriel Mercado y Germán Pezzella.

Fue la primera Copa Sudamericana para el elenco argentino.

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Por las manos de trapito

El superclásico por la Semifinal de vuelta de la Copa Sudamericana 2014 fue uno de los que más me marcó. El 27 de noviembre de ese año, se vieron las caras River y Boca en el estadio Monumental (la ida en La Bombonera terminó 0-0) en un partido lleno de emociones.

En lo personal, recuerdo la odisea para ingresar. Pude sortear todos los controles policiales sin entrada y sin protagonizar ningún escándalo. Cada cacheo fue un parto, pero, luego de momentos de incertidumbre, llegue a mi lugar en el mundo.

Quede impactado por el marco de gente que había y por la euforia ante la salida del equipo. Todo era adrenalina hasta que en el minuto 4’ el árbitro cobró penal para Boca. En esos instantes llenos de dramatismo, prometí nunca más volver a presenciar un partido. Me sentía culpable, responsable de la inminente caída. Gracias a Dios, o mejor dicho, gracias a las manos de Marcelo Barovero, trapito para los nuestros, esos pensamientos fueron erradicados de mi cabeza dándole lugar a la emoción, a la algarabía. Con un manotazo de derecha el arquero desvió el remate a media altura de Emanuel Gigliotti.

A los 16’ Pisculichi convirtió el gol que nos daba la clasificación y ahí la alegría fue completa. Recuerdo que el partido finalizó 1-0. Que ese partido fue el punto de inflexió para lo que posteriormente se conoció como la era Gallardo, pero lo que más recuerdo fue no poder retener las lágrimas. Reviví todos los momentos buenos junto a River, pero sobre todo los malos, porque ahí es donde uno comprende el verdadero amor por su club.

La salida de la cancha fue una fiesta. Pocas veces vi repletas de esa forma las calles aledañas del Monumental y tanta felicidad junta. Faltaba la final contra Atlético Nacional, pero esa es otra historia.